viernes, 2 de septiembre de 2011

" La Obediencia siempre trae Bendición "

La obediencia es inseparable de la
bendición.
Quizá reaccione usted a esta declaración diciendo: “Eso será en su caso, pero no en el mío”. Si así
se expresa, es posible que usted haya esperado
que el Señor conteste sus oraciones como usted
lo haya deseado pero que en realidad no haya
entendido cómo Él mismo quiere bendecirle.
Y, ¿qué es eso de “bendición”? Yo la defino así:
“La bendición es toda expresión de la bondad y
el amor de Dios hacia nosotros”. Eso puede abarcar contestaciones a la oración, intervenciones
milagrosas y favores inesperados que reconocemos como dones de Dios. Pero Él también nos
bendice de distintas maneras. Por ejemplo nos da
fortaleza y gozo en medio de la adversidad y usa
nuestros sufrimientos para ayudarnos a alcanzar
la madurez espiritual.
Podemos estar seguros de que recibiremos
sus bendiciones, pero al mismo tiempo debemos
tener presente que siempre son resultado de
nuestra obediencia, como Él mismo lo indicó
en el Salmo 24.1-5.
Ejemplos bíblicos:
Dios le ordenó a Noé que construyera un
barco inmenso.Aunque él tuvo que esperar
muchos años para ver la razón para esa orden,
obedeció y gracias a eso toda su familia se salvó
de perecer en el diluvio subsecuente (He 11.7).
Abraham también tuvo que abandonar
su tierra y su parentela, obedecer a Dios y
seguirlo. Como resultado no solo fue bendecido
grandemente, sino que gozó de prosperidad
material y llegó a ser el padre del pueblo de
Israel (Gn 12.1-3).
David honró a Dios rehusándose a matar
a su ungido.A su debido tiempo ascendió al trono
para el cual el mismo Dios lo había designado
diciendo que era “varón conforme a su corazón” y
de cuya descendencia levantaría al Señor Jesús por
Salvador a Israel” (Hch 13.22-23).
Dios llamó a Pablo a seguir al Señor Jesús.
Esto demandaba aceptar la teología de aquellos a
quienes Pablo perseguía con tenacidad. Debido
a que obedeció a Dios y llevó el evangelio a
los gentiles, sigue siendo el apóstol que más ha
influido en la extensión y comprensión de la
verdad del evangelio.
Formas de bendición
Los dones de Dios no siempre son obvios, pero
si lo obedecemos, Él nos bendice dándonos:
Paz. Esta cualidad interna suele surgir cuando
parece difícil o acaso absurdo obedecer lo que
Dios nos demande en ciertas ocasiones.
Gozo. Quizá nos atrevamos a decirle:“Señor,
no puedo, no me agrada obedecer lo que me
has ordenado”.Y luego oramos y le exponemos
nuestras razones, pero por fin nos sometemos a
su voluntad y Él nos bendice impartiéndonos
gozo en abundancia.
Contentamiento. Es la sensación maravillosa
de satisfacción que Él nos concede aunque muchas
personas consideren que ni ésta ni las dos anteriores sean bendiciones, pues afirman que son
solo emociones y no cosas concretas.
Fe. Es decir, cuando Él se encarga de aumentar
nuestra fe titubeante y un tanto incrédula. De
esta manera creceremos espiritualmente y más
adelante, al ser desafiados, estaremos más confiados
en lo que Él puede hacer.
Lo que pedimos. Se debe a que somos ya más
sensibles y más conscientes de su participación en
nuestra vida y no en la satisfacción de nuestros
deseos.
Bendiciones eternas. Sabemos que al
comparecer ante Él en el día postrero seremos
recompensados por nuestra obediencia aun en
los detalles más pequeños (Mt 10.42; Mr 9.41).
Sufrimiento antes de bendición
Frecuentemente el primer efecto de la obediencia
no es bendición sino sufrimiento.A veces lo que
Dios nos demanda al principio nos produce
dolor y angustia por lo que si experimentamos
dificultad, no debemos presuponer que hayamos
cometido un error ni que Él nos haya abandonado.
Muchas personas cometen ese error porque sus
vidas están alteradas, por lo que se preguntan:
“Dios mío, ¿dónde estás?” Donde siempre ha
estado, pues así lo ha prometido (He 13.5). No se
dan cuenta que Dios les ama incondicionalmente
y que lo que está haciendo es algo que será de
gran bendición para ellas. El problema es que
se han limitado a lo que creen ser de primera
importancia, pero las bendiciones de Dios son
primordialmente espirituales y emocionales.
El propósito de Dios en la obediencia
Hacernos depender completamente de
Él. Por eso tan pronto como sea posible es
ser instrumentos útiles en sus manos.
Nuestra obediencia siempre bendice a
otros. Quizá creamos que nadie nos observa,
pero si demostramos que obedecemos a Dios a
cada paso, aun en la adversidad, pasamos a ser
ejemplos vivos de cómo Él nos ayuda a superar
cualquier obstáculo.
La obediencia siempre trae consigo, bendiciones escogidas por Dios.Tal vez Él nos
bendiga de una manera que no nos agrade del
todo, pero sí garantiza que seremos bendecidos
si reaccionamos positivamente al reconocer que
Él considera que necesitamos que nos limpie a
fin de que tengamos más fruto (Jn 15.2).
CONCLUSIÓN:
Si obedecemos a Dios, ¿podemos esperar que
nos bendiga? Sí, pero recordemos que lo que
Él elija para bendecirnos puede ser distinto a lo
que sea de nuestro completo agrado. No obstante,
pese a nuestra pérdida aparente y dolor, siempre
podremos beneficiarnos de la bondad de Dios.
Quizá Él esté utilizando ese sufrimiento para
atraernos más a Él o para remover de nuestras
vidas todo aquello que pueda estorbar nuestra
efectividad para servirle como su obra lo demanda
y como Él lo merece.
Nuestro Padre celestial nos ama tanto que desea
bendecirnos y desarraigar todo aquello que nos
impida estar en el centro de su voluntad. Con
mucha frecuencia sus bendiciones no consisten
en cosas que puedan tocarse o verse; a veces Él
desea enriquecer nuestras vidas para que podamos
dar a conocer mejor la profundidad de su amor y
sus propósitos eternos a favor de quienes todavía
necesitan hacer suya la salvación que Cristo ofrece
a todo aquel que crea en Él. Cumplir ese objetivo
será en sí la mayor bendición que podamos recibir.
Salmo 24.1-5 | Génesis 12.1-3 | Mateo 10.42 | Marcos 9.41 | Juan 15.2
Hechos 13.22-23 | Hebreos 11.7; 13.5

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